miércoles, 11 de agosto de 2010

NUESTRO PROBLEMA PRINCIPAL.

Asociación Nacional de Usuarios PRAIS

NUESTRO PROBLEMA PRINCIPAL.

22 de julio de 2010.

Compañer@s :

Comprendiendo lo sensible que es para nosotros el tema de la impunidad de nuestros represores, ahora promovida por la vía de los indultos; las urgencias y problemas derivados del terremoto y maremoto; los recortes presupuestarios que pueden deteriorar más nuestro débil Programa PRAIS.

Debemos concentrar nuestro accionar, poner todo nuestro esfuerzo, sacar las fuerzas que no hemos movilizado desde los años del gobierno del pueblo con Salvador Allende, para DEFENDER LA SALUD PUBLICA.

Este y no otro es el principal peligro y el problema principal de Chile : LA PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD PUBLICA.

En efecto, aprovechando que el terremoto destruyó un gran número de Hospitales y Consultorios y dañó severamente otros tantos, la derecha ha iniciado un proceso de privatización de la salud pública, por la vía de concesionar la reconstrucción de esas instalaciones. Apoyándose en que existe una Ley de Concesiones, por lo que estas no requieren ser aprobadas por el congreso; y de que esa Ley le permite concesionar todo, el gobierno ha iniciado un nuevo proceso de concesiones en el sector salud, con la diferencia de que ahora las concesiones incluirán todo (construcción, equipamiento, Dirección (Gerentes en lugar de médicos especialistas en salud pública), mantención, alimentación, esterilización, todos los demás servicios, estacionamientos, cafetería, comedores, florerías, ópticas, máquinas dispensadoras, en fin, todo lo que signifique negocio; excepto lo estrictamente médico por supuesto, porque eso no deja ganancias).

Y esto sería definitivo, independientemente del gobierno que siga. Sea quien sea, Marco, otro o aún la propia Michele Bachelet. Por la sencilla razón de que las concesiones son a 25 y 30 años. Y ya tenemos la experiencia de la anterior dictadura de la derecha (Con Pinochet) en que lo privatizado (más bien robado) no se ha podido recuperar a pesar de los 20 años de gobiernos no derechistas.

El gobierno argumenta la falta de fondos, pero todos sabemos que es sólo una excusa, por cuanto el país posee dinero de sobra para financiar toda la reconstrucción con los miles de millones de dólares aportados al país por Codelco. Y si por alguna razón estos no fueran suficientes, el país tiene crédito abierto en todo el mundo con condiciones muy ventajosas, gracias a la posición internacional ganada en los últimos 20 años.

Si el estado asume directamente la reconstrucción, como debe ser, y pidiera crédito, el costo para los chilenos sería el monto del crédito más el interés. Si por el contrario se entrega a privados, el costo será el crédito más los intereses máximos y más la ganancia de los privados. Más claro echarle agua.

Pero como además se les entregaría la explotación por 25 a 30 años, la salud del 70% de los chilenos que nos atendemos en el sistema público se nos encarecería muchísimo más, ya que nos cobrarían desde el estacionamiento hacia arriba.

Por otra parte, para terminar de convencer a la población y aprovechando el control absoluto de los medios de comunicación por la derecha, se ha lanzado una campaña brutal y por supuesto con falsedades (al más puro estilo nazi) contra la salud pública. De manera central se destacan el desfinanciamiento de los hospitales y las largas listas de espera, atribuyendo ambos a la “mala gestión” de la salud pública. ¿Cuál es la verdad?

La verdad es que a los establecimientos públicos de salud el estado les paga las atenciones a un precio inferior al costo de las mismas, mientras que a los privados les sobrepaga las mismas atenciones. Basta un solo ejemplo : por un día de cama UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) al hospital público FONASA le paga $109.000.- mientras que a uno privado le paga desde $400.000.- hacia arriba.- Esa es la razón fundamental del desfinanciamiento de los establecimientos públicos.

Otra razón, que también explica las listas de espera, es que, siguiendo la política iniciada durante la dictadura de reducir al máximo a los empleados públicos, no se autoriza a los hospitales públicos la contratación de todo el personal de acuerdo a su capacidad. Los pabellones quirúrgicos y otros servicios de gran complejidad funcionan solamente de 8 a 17 horas (salvo un pabellón de Urgencias que funciona las 24 horas) porque no se autorizan las plazas de especialistas necesarios para usarlos el resto del tiempo. De hecho hace pocos días el Colegio Médico ( a quien nadie puede culpar de estatista) afirmó públicamente que se necesita contratar a 300 especialistas para los servicios de urgencias y otros 1400 especialistas para el resto de las labores de los hospitales públicos.

De manera que si el estado le pagara a los establecimientos del sistema público el costo real de las prestaciones de salud y contratara el personal debido, se terminaría el desfinanciamiento y lo más importante, se terminarían las listas de espera.

Otro elemento a tener muy en cuenta : en los últimos diez años se aprobaron en el parlamento (por todos los partidos, incluidos los de derecha) varias leyes de salud ( la de autoridad sanitaria, la del auge, etc.) que han significado la puesta en marcha de la mayor y más profunda Reforma de la Salud, desde la impulsada por Salvador Allende por allá por 1950. Gracias a ella están en proceso de normalización ( o sea de nueva infraestructura, equipamiento, mantenimiento, dotación de todas las especialidades complejas, de personal actualizado, de las últimas tecnologías, de manera de quedar a nivel de la norma mundial -así como la norma ISO 9000 de las empresas- por eso se llama normalización) en una primera etapa los 30 hospitales de mayor complejidad del país. Se inició un poderoso proceso de desarrollo de la salud pública que está a la vista, en la dirección correcta y que debe seguir.

Si por el contrario, se impone la privatización vía concesiones, no sólo se detendrá este proceso sino que se encarecerá enormemente toda la salud, a costa nuestra por supuesto.

Este proceso, de imponerse, nos afectará a todos. No solamente a la población de lo establecimientos que se privaticen. Porque cuando estos empiecen a funcionar harán subir los precios de todos los demás.

Finalmente, como esto no pasa por el parlamento y como los partidos están preocupados de sus peleas internas, no podemos esperar que ellos lideren la defensa de la salud pública. Por lo tanto somos los ciudadanos y nuestras organizaciones poblacionales, sindicales, asociaciones de todo tipo, etc. los que debemos iniciar un gran movimiento que ojalá muy pronto involucre a los partidos progresistas para generar una movilización similar a la Campaña del NO del año 88.

Si no somos capaces de iniciar esto nosotros, es un hecho que la derecha robará lo último grande y tan vital como es la salud, que nos va quedando como patrimonio público.

Nuestro PRAIS Alejandro Arévalo ya se puso en campaña y está organizando conferencias, contactando gremios, difundiendo el tema, intercambiando información etc. Iniciamos el trabajo con la gente de la salud, de la universidad, de las organizaciones sociales que integran el Consejo Consultivo de Usuarios del Hospital, entrega de información en la calle, uso de Internet, facebook,etc.

Con el mismo propósito envío a ustedes esta comunicación, junto con el texto “La Salud NO”, que pensamos puede ser el eslogan de la campaña y que por lo mismo está escrito en lenguaje común , breve y amplio. Además, otra serie de documentos que entregan abundante información sobre el tema

Cuento con su respuesta a la mayor brevedad.

Con un gran abrazo

Héctor Montecinos Allende

Presidente